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Vivir atento al presente

Hace tiempo que la palabra inglesa mindfulness aparece bastante. Esta palabra hace referencia a la calidad de nuestro enfoque sobre lo que vivimos. A la calidad, a la intención y al propósito de la atención.

Puede que alguien se pregunte ¿es que acaso no prestamos atención a todo lo que hacemos mientras hacemos nuestras tareas cotidianas?

Se puede decir que prestamos atención a ratos a los estímulos que, por algún motivo, nos provocan interés. El resto de estímulos no despierta interés alguno y no les prestamos atención. Cosa que es muy normal teniendo en cuenta el gasto energético que supondría estar atento a veinte mil estímulos por segundo y además procesarlos. No es necesario tanto esfuerzo para sobrevivir. Pero, acaso ¿estamos hablando de atender a los estímulos externos con los ojos muy abiertos como si fuéramos un búho?  Tampoco se trata de que no se nos escape ni uno. Veamos algunas ideas aclaratorias sobre este asunto que forman parte del Manual de Autobservación, que puedes consultar en nuestra página web https://www.laatencionalpresente.com/descarga-gratis-mindfulness/

¿Qué implicaciones tiene para mí, para los demás y para el futuro de la humanidad vivir ausente?

A juzgar por lo que se puede ver en cualquier parte del mundo, muchos de nosotros vivimos nuestras vidas sin cuestionarnos muy seriamente el origen de nuestro sufrimiento, ya sea el mío como individuo o bien en el plano social, con sus profundas divisiones grupales o sus tremendos conflictos nacionales, religiosos, guerras, etc. Allá a donde uno mire, ya sea en un país o en otro, vemos un mundo cada vez más desigual, con pocas personas que lo tienen todo y otros (la mayoría) que a duras penas sobreviven a diario.

Sin darnos cuenta estamos construyendo un mundo cada vez más competitivo: vivimos la vida como si se tratara de una guerra de todos contra todos en la cual tengo que ser el mejor, el más inteligente, el más atractivo o exitoso. Además, vivimos bombardeados y sometidos a enormes presiones por los medios de comunicación: tenemos que estar siempre a la altura de los ideales de felicidad, de belleza o de éxito, así como promover esa imagen en nuestras redes sociales para no sentirnos inadaptados.

MindfulnessSin embargo, nuestra realidad interna es con frecuencia muy diferente: a pesar de nuestros selfies sonrientes, solemos sentirnos tristes, solos, vacíos o ansiosos. Estamos en una constante lucha, tratando de eliminar los pensamientos y emociones que nos desagradan, y de huir de nuestros temores. Nunca antes se habían consumido tantos ansiolíticos y antidepresivos, síntoma de que a pesar de las apariencias, estamos sufriendo enormemente.

Por otro lado, jamás en la historia de la humanidad han existido tantas potenciales amenazas tecnológicas con la capacidad de destruir tanto al individuo como a toda nuestra especie, desde el acoso cibernético hasta las bombas nucleares. ¿Es este el legado que queremos dejar a nuestros hijos y el mundo que queremos que habiten?

Al contemplar todos estos problemas, suponemos sus causas siempre fuera de nosotros y pensamos: “esta sociedad tiene que cambiar”. Sentimos que nosotros nada tenemos que ver con los problemas del mundo. Sin embargo, la sociedad es la suma de todos nosotros y nuestras relaciones, y si todos pensamos que es la sociedad (es decir, los demás) la que tiene que cambiar, nadie y nada cambiará. Puede que yo no sea responsable de las guerras pero el hecho es que cada uno de nosotros libra sus propias guerras internas consigo mismo y con los demás.

Cada cual aporta al mundo sus propias acciones, sentimientos y actitudes, y sin duda alguna somos responsables directos de todas ellas y del bien o del daño que nos hacen a todos. Por tanto, la mayor contribución que podemos hacer al mundo es aprender a vivir en paz con nosotros y con los demás. ¿Qué me impide vivir en paz conmigo y con los demás?

Paradójicamente, nuestra mayor dificultad para conseguirlo parecemos ser nosotros mismos: nuestras actitudes de rechazo a las situaciones o emociones desagradables; la importancia que damos a nuestra imagen o a nuestra reputación; nuestras actitudes defensivas; nuestra tendencia a juzgarnos o culparnos; vivir sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo, impulsivamente o divagando; la falta de conciencia de nuestras motivaciones, pensamientos o emociones; y un variado etcétera (¡la lista sería interminable!). En síntesis, la mayor causa de mi sufrimiento y de mi falta de paz con los demás parece radicar en mi falta de conciencia de mis procesos internos.

 

Las buenas noticias son que podemos cambiar todo esto si queremos aprender a vivir de otra manera:

  • depende de nosotros dejar de vivir como zombis en un día a día dominado por nuestras rutinas y hábitos;
  • depende de nosotros dejar de pasarnos el día distraídos y divagando;
  • depende de nosotros dejar de cargar nuestra “mochila” de ofensas, resentimientos, dolores y otros conflictos sin resolver;
  • depende de nosotros dejar de angustiarnos con cada experiencia desagradable;
  • depende de nosotros dejar de insistir en que tenemos razón y que las cosas son como digo yo;
  • depende de nosotros dejar de contaminar a los demás con nuestras emociones y actitudes negativas;
  • depende de nosotros dejar de estar ausentes en nuestra propia vida, mientras la vida simplemente se nos va.

La vida es muy corta para vivirla de esta manera, ¿no cree?

Durante la práctica de ejercicios mindfulness exploraremos y descubriremos una forma de vivir que puede cambiar todo esto y que nos posibilita vivir en paz con nosotros mismos y con los demás.

  • Aprenderemos a vivir atentos, de instante en instante, a nuestros pensamientos, emociones y comportamientos automáticos.
  • Aprenderemos cómo causamos nuestro propio sufrimiento con nuestras actitudes y con la excesiva importancia que nos damos a nosotros mismos.
  • Aprenderemos que al prestarnos atención abiertamente, nos liberamos de nuestros hábitos tóxicos mentales y emocionales, y experimentamos un estado duradero de paz interior, creatividad y libertad.
  • Aprenderemos a estar presentes en nuestra propia vida.

Sin embargo, este aprendizaje requiere de un trabajo y un esfuerzo continuo porque nuestro cerebro actúa de la manera más económica, automatizando todas los comportamientos y juicios que repetimos, hasta que dejamos de ser conscientes de ellos.

La educación que hemos recibido por parte de nuestras familias, del sistema educativo, de nuestros amigos o de los medios de comunicación ha servido para influir decisivamente en lo que hoy somos y cómo vemos el mundo y a nosotros mismos. Por tanto, el aprendizaje que proponemos implica observarnos para descubrir qué es lo que realmente pensamos, sentimos, deseamos, tememos.

Este viaje implica en cierto sentido desaprender cierta parte de lo que hemos aprendido a lo largo de nuestras vidas, así como de cuestionar buena parte de aquella educación y de cómo nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Como en todo proceso de aprendizaje, hemos de recordar que se presentarán dificultades pero que estas son un síntoma positivo de que estamos afrontando nuestros conflictos. Por tanto, las dificultades son oportunidades. Aprendo cuando vivo cada experiencia sin actitudes defensivas o de rechazo. A pesar de las dificultades, no dudes ni por un instante de que eres capaz de superarlas.

Es este un viaje apasionante, acaso el más apasionante que el ser humano pueda emprender; un viaje profundamente transformador y del que no se regresa siendo la misma persona. No se trata de un viaje por el espacio y el tiempo sino por las propias entrañas de la condición humana con el fin de alumbrar las profundidades inexploradas de nuestras motivaciones, sufrimientos y temores. Sólo una mente y un corazón que afronta abiertamente su realidad interior puede vivir en un estado de paz y claridad. Y sólo una sociedad cuyos hombres y mujeres vivan en dicho estado puede sobrevivir a sí misma.

Autobservación (basada en mindfulness): qué es y para qué sirve.

Antes de abordar qué es la autobservación vale la pena distinguirla de otros procesos que, bajo la apariencia de autobservación, son realmente de otra naturaleza. Nos referimos al análisis, a la racionalización y a la interpretación. Todos estos procesos se caracterizan por la verbalización de la experiencia y por la búsqueda de posibles causas, efectos y significados de la misma. En todos estos procesos prima, ante todo, la actividad del pensamiento y la generación de conocimientos, teorías y supuestos. No es que en la autobservación la actividad del pensamientos no tenga lugar, al contrario.

Sin embargo, lo que prima no es la ideación del pensamiento sino la percepción directa de los procesos internos.

Entonces, si no es ninguno de aquellos procesos, ¿Qué es la autobservación? La autobservación es la percepción directa de nuestros pensamientos, emociones, impulsos y sensaciones. Hablamos de percepción directa para poner de manifiesto que dicha percepción ocurre mientras suspendemos intencionadamente nuestras interpretaciones, valoraciones, actitudes u otros tipos de filtros.

Entendido, ¿pero para qué sirve?

La autobservación tiene dos propósitos: aprendizaje e integración. Por un lado, prestarnos atención a nosotros mismos es probablemente la mejor (si no la única) manera de aprender acerca de nuestras auténticas motivaciones y contradicciones, nuestros supuestos y condicionamientos, así como de la causa de nuestro sufrimiento y bienestar. Por otro lado, este aprendizaje tiene como consecuencia una progresiva integración o disipación de nuestros bloqueos y dolores emocionales, de nuestras contradicciones, de nuestros juicios y actitudes defensivas, y de la importancia que nos damos a nosotros mismos. Todo esto resulta en una progresiva liberación de los hábitos tóxicos del pasado, en un emergente estado de paz interior, y en una creciente comprensión, afecto y empatía hacia nosotros mismos y los demás.

¿Cómo practicar mindfulness?

El cómo : actitud de autobservación, clave de encuentro con uno mismoCómo practicar mindfulness

Vamos a adentrarnos en una cuestión que suele intrigar a muchas personas y que es la clave de todo este meollo: ¿Cómo observarme?, ¿Cómo se hace? Veamos qué tipo de actitud no nos permite observar ni aprender de la experiencia. Cuando nos enfrentamos a situaciones cotidianas negativas o dolorosas, tendemos a sentir fuertemente que las cosas son tal como creemos, a cerrarnos a que puedan ser de otra manera, a buscar a los culpables de nuestros males fuera, a pensar una y otra vez en la experiencia negativa, y a caer en una suerte de desinterés e indiferencia por comprender nuestras emociones.

Mientras nos mantenemos en este estado mental es muy difícil aprender algo nuevo sobre nosotros.

Para aprender a observarme es necesario dejar de buscar culpables, ya sea fuera o dentro de mí, y darme cuenta de que el origen de mi sufrimiento está mayormente dentro, no fuera. Es por ello que me he de prestar atención a mí mismo y no tanto, o exclusivamente, a la situación. Mi tendencia a culpar a los demás de mi sufrimiento me puede llevar a olvidar que se trata de mi sufrimiento y que, por tanto, es mi responsabilidad. En la medida en que siento esta responsabilidad soy capaz de centrarme en lo que no estoy haciendo bien en lugar de culpar a los demás.

La autobservación implica una curiosidad por mis procesos internos y, por tanto, una intención de prestar atención activamente a mis emociones, motivaciones y reacciones. Es necesario hacernos una descripción breve, neutral y precisa de las experiencias, evitando caer en la tentación de creer lo que nos convenga y de perdernos en un análisis, racionalización o interpretación de las experiencias.

Por último, es de suma importancia evitar juzgar, condenar e interpretar aquello que observamos, debido a que con ello lo distorsionamos, imposibilitándonos verlo y vivirlo de forma nueva.

Si quieres saber más, lo mejor es practicarlo. Puedes ir al manual en nuestra página web.  https://www.laatencionalpresente.com/wp-content/uploads/2018/07/Manual-de-Autobservacion-2018.pdf

También puedes apuntarte a nuestros cursos de mindfulness gratuitos en https://www.campus.laatencionalpresente.com

Que lo disfrutes.» Práctica gratuita (mindfulness-salud.org)