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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Esteban Rojas

 

Sólo cada uno puede operar el cambio. Sin embargo, creo necesario tocar un punto: el deseo de cambiar. Es necesario tener clara la diferencia entre el cambio que se produce espontáneamente cuando me comprendo en profundidad y el deseo de cambiar. Desear cambiar algo en mí, implica que hay algo de mí que no me gusta, o sea, que rechazo y es a mí a quien rechazo. Cuando mi actitud es de resistencia, de no aceptación, hay tensión o contradicción o malestar. Y es eso lo que quiero eliminar. Un cambio real no puede ser para eliminar nada y, menos aún, para eliminarme yo.

 

Un ejemplo: cuando hay humedad en una pared de tu casa, no sirve de nada que sólo maquilles el interior de la pared colocando piedra o baldosas bonitas. La humedad seguirá detrás y al poco tiempo vuelve a aparecer. Tendremos que ver de dónde sale la humedad, tener paciencia, indagar sin tensión hasta que encuentres el motivo de la humedad. Entonces, estará claro lo que debes hacer y la humedad desaparecerá. Se producirá el cambio que querías, pero no de forma superficial. Tuviste que hacer un trabajo previo y el cambio apareció como el resultado de ese trabajo.

 

Si algo cambia en ti deberá ser el resultado colateral de un proceso serio contigo mismo. Ese proceso implica que prestes atención intencionada a aquello que sientes o piensas y que te produce malestar. La actitud que te ayudará a profundizar es la de no valorar o censurar lo que observes en ti, la de acoger y acompañar lo que sientes y piensas, sin querer cambiar nada.

 

Cómo un testigo imparcial que indaga con curiosidad en cada instante. Sí, eso sólo puedes hacerlo tú. Si lo haces con la actitud adecuada, quizás, el cambio aparezca. Pero no persigas el cambio.

 

Sólo observa si lo que piensas, lo que crees, te está causando tensiones innecesarias. Tú puedes hacerlo, si tienes clara la intención.

 

Un saludo

 

Esteban

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