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¿Al VIVIR DESEANDO convertimos a nuestra vida en un MEDIO para conseguir la ensoñada meta?

Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Esteban Rojas

Cuando hacemos planes encandilándonos con el futuro deseado perdemos conciencia del presente y con ello inevitablemente el sosiego y la paz interior. Es necesario recordar que para recuperar el sosiego y la paz interior es preciso recuperar la atención intencionada de lo que estamos viviendo.

Hacer planes en la vida es algo justo y necesario. Lo que no es justo ni necesario es confundir el hacer planes con perder la conexión con nuestra vida presente. Hacer planes, atentos a lo que estamos viviendo, nos orienta, desde el sosiego, a la satisfacción de necesidades. Las necesidades y su correspondiente satisfacción solo pueden vivirse en el presente.

En cambio hacer planes, desatentos a lo que estamos viviendo, nos empuja desde la ansiedad, a encadenarnos al insatisfactorio espejismo del deseo. El deseo a diferencia de la necesidad es incapaz de producir o completarse en satisfacción.

Al perdernos en el deseo convertimos a nuestra vida en un medio para conseguir la ensoñada meta. Por esta razón no solemos experimentar plenitud. El deseo sitúa a lo importante que es la meta fuera del momento actual, en el futuro. De esta manera damos más importancia a nuestras metas que a la vida misma, y terminamos viviendo la vida en un estado de indiferencia, ensimismamiento, ensoñación e insensibilidad.

 

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