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Una vida rica

Contribución de José Parés Pérez, Concepción, Chile. 

La vida que llevamos es corrientemente un vida pobre, llena de conflictos, angustia, ansiedad, tristeza, malestar, enojo. Esa vida pobre se nos produce independientemente de la cantidad de bienes que poseamos, aunque a veces esa condición, la riqueza, es la causa principal por nuestro temor a perderla. Tenemos dinero pero nuestra vida es muy pobre.

 

Tenemos la capacidad de enriquecer nuestras vidas pero ignoramos cómo hacerlo.

 

Una vida rica es aquella que se vive con armonía, con coherencia y en sosiego. Gracias a la atención que pones en tu vida, tomas permanentemente las medidas que apuntan a evitar el sufrimiento, la vergüenza, la ira, los conflictos y todo aquella actitud que suelen empobrecer  tu vida. La pobreza de tu vida nace de tu resistencia a aceptar lo que la vida te trae. No puedes evitar que lo que no te agrada siga sucediendo en tu vida. El dolor, por ejemplo, es parte de la vida.

 

A la vida pobre llegamos también, aunque sepamos cómo podemos evitarlo, cuando preferimos vivir a la defensiva y sin esfuerzo alguno para atendernos. La pereza, una descalificadora actitud humana, no nos deja ponernos atención y llevamos la vida como una carga que se arrastra. Reaccionamos automáticamente sin parar mientes en el daño que nos hacemos a nosotros mismos y a quienes se relacionan con nosotros.

 

La atención intencionada al presente que vivimos, sea lo que esto sea, enriquece nuestras vidas. Te lo puedo dar firmado.