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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

 

Hoy son muchos a los que les toca vivir apresuradamente, siempre saliendo de un sitio para llegar a otro. Con la cabeza en lo que sucederá más tarde, o incluso dentro de años. Por ejemplo: Los padres previendo el futuro de sus hijos, buscan ya buenos colegios para el recién nacido. Averiguan qué estudios harán más rentables sus esfuerzos cuando crezca. Piensan que con todos esos desvelos que tienen hoy, están garantizándole un futuro y una vida en paz y segura. Y quizás olviden que es momento de cambiarle el pañal o llevarlo a dormir, expresarle afecto o ser claro y ponerle límites. No hay paz en esa manera de vivir. No hay paz cuando no estamos enteramente, con todos nuestros sentidos, en el lugar y en el momento en el que estamos.

Metidos en ese trajín, con frecuencia, nos falta dedicar una comunicación real a tiempo. En lugar de atender la necesidad que tiene un hijo, a los padres les parece mejor seguir insistiendo que dedique su tiempo a estudiar, que deje amigos no convenientes, que deje sueños poco rentables. Siempre pensando en el futuro podemos olvidar el momento presente, lo que está viviendo el hijo ahora, en este instante único, que puede tener mucha importancia y lo dejamos escapar sin dar la respuesta precisa.

Ese ejemplo, podemos aplicarlo a nosotros. Muchas veces vivimos tan despistados del momento presente, que damos más importancia a lo urgente y obligatorio que a lo importante que precisa una respuesta meditada y con calma. A veces postergamos atender aspectos importantes de la propia vida y con ello permitimos que la paz se escape entre los dedos.

Confundimos lo urgente con lo importante y postergamos lo importante para atender lo que nos parece urgente. Eso nos quita la paz.

Lo importante está todo aquí y ahora. No quiero decir que no haya que planificar, pero la planificación no debemos confundirla con la ensoñación o la imaginación con la que compensamos nuestros problemillas.

La paz es el resultado de estar presente en el momento que vivimos, con sus luces y sus sombras, observándolas y comprendiendo lo que sucede en mí y en los demás, que es lo importante y la base sobre la que se despliega mi camino.

Si la paz no está ahora en tu vida, no la busques en el futuro. La paz está precisamente en el abrazar este momento, que es la vida, lo que hay y no mirar para otro lado. La paz está aquí y ahora. Sólo ahí. Lo me creas… prueba a verlo en tu vida.

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