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#Preguntas para #autobservarme y #aprender de mí.

¿SUFRIR es una DECISIÓN ABSURDA?
Contribución de Isabel Hernández Negrin de Las Palmas de Gran Canaria, España
Seguro que todos diríamos que no podemos estar más de acuerdo. Nadie en su sano juicio diría que le gusta sufrir. Todos pensaríamos que es un masoquista. Por eso mismo nunca pensamos que nuestro sufrimiento depende de algo que hacemos nosotros mismos, que depende de una decisión nuestra.
Por eso, siempre que notamos que vivimos un gran conflicto o preocupación se lo achacamos a algo externo a mí contra lo que no puedo hacer nada.
Así, hay quién cree que sufre porque “He hecho algo mal y me tengo que aguantar”. “Es lo que me toca. La vida es así”. “Que puedo hacer yo si mi pareja es así”, o “mis hijos se han ido y sufro tanto su ausencia!” “Te aseguro que hago todo lo que puedo para perseguir mis deseos pero finalmente no encuentro lo que busco”, “Me siento fatal, mi marido y mis hijos me toman por su esclava”. Ese tipo de comentarios lleva implícito que yo sufro por causa de otros, de alguna circunstancia o de algo de mi pasado.
De esta manera yo no creo ser responsable de lo que me sucede. Esta idea puede darnos un alivio, pero lo malo de esto es que también hace que me crea impotente e irresponsable y, por tanto, me lleva a pensar que yo no puedo hacer nada.
Instalados en esa idea, no podemos ni vislumbrar que la cosa es a causa de una decisión errónea y quizás hasta absurda.
Una decisión que me tiene atrapado en un círculo vicioso.
Pero así como nos hemos creído esa idea, puedo dejar de creerla. Así como me he acomodado a sentirme no-responsable de sufrir, puedo prestar atención a mis creencias, a los hábitos que me mantienen en el sufrimiento, a los beneficios que me trae no cambiar nada. Hay que tener coraje para corregir una decisión errónea o absurda, pero es la única manera de salir de ella y el primer paso es quedarme muy atento a lo que hago, a lo que pienso y a lo que siento mientras sufro y no alimentarlo.
Le damos demasiado valor a lo que creemos y pensamos y puede ser totalmente absurdo.
Es fácil sentirme ahora culpable por sufrir, por la mala decisión, por mi resistencia a cambiar. Esto no es saludable. Lo hecho, hecho está. Para no caer en ese nuevo sufrimiento de la culpa, necesitamos atender sin JUZGARNOS, siendo amables con uno.
Es importante darnos cuenta de que si sufrimos es porque algo no estamos haciendo bien. Puede que esté manteniendo un conflicto dentro de mí al que no doy una salida por miedo. Debemos atender a eso que sentimos y hacemos, porque puede tratarse de la consecuencia de una decisión absurda. Lo bueno es que siempre tiene arreglo! Dejar de sufrir está a la distancia de una decisión! Presta atención a tu sufrir y duda!