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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Considera la posibilidad de experimentar un bienestar que no se te ha ocurrido vivir porque lo ignoras. Date una oportunidad como la que te menciono. Te aseguro que te va a afectar porque descubrirás algo que no sabías que podrías vivir.

 

Es probable que, como muchos de nosotros, sufras porque no has terminado de aceptar aquello que tanto te dolió en tu pasado o no has dejado de experimentar la ansiedad que te abruma por algo que temes que suceda en el próximo futuro. Debes saber que no tienes porqué pasar por todo eso. Tienes derecho a saber que puedes cambiar esas actitudes que te desagradan y que te privan de tu alegría de vivir.

 

Y no imaginas lo sencillo que lograrlo puede ser. No necesitas nada de nadie, tu eres todo lo necesario y tú estás siempre, aún dentro de una situación probablemente dolorosa, ampliamente capacitada para cambiar esa condición. Tu y tu atención intencionada a lo que sientes en el momento presente es todo lo que requieres.

 

Considera por un instante lo paradójico de tu situación: estás sufriendo y tu misma eres quien te puede librar del sufrimiento. Te voy a contar el secreto que ignoras.

 

Tu sufrimiento proviene de tu pensamiento que persistemente versa sobre un asunto del pasado o del futuro que te inquieta. Pues bien, la única forma posible de parar ese pensamiento reiterante en tu vida es poner tu atención intencionadamente sobre una sensación.

 

No te sorprendas! Así de simple es el remedio a tu sufrimiento: atiende intencionadamente a una sensación. Cualquier sensación, lo que sea que sientes en el momento presente según lo que estés haciendo. Fíjate! Ni siquiera tu tiempo tienes que invertir en ello pues debes reconocer que pasas muchas veces varios minutos en que puedes sentirte a ti mismo(a) sin afectar tu ocupación en lo más mínimo. ¡Pruébalo!