Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Nada puede ser más placentero para los seres vivos que vivir en paz. Los seres se adaptan a las condiciones en que les ha tocado vivir y se esfuerzan por conservar esas condiciones hasta donde su naturaleza se los permite. De otro modo la vida les resulta imposible y terminan extinguiéndose.

 

La paz es, entonces, una condición exigida por la verdadera vida. Y se trata de una condición que, salvo en los casos tan frecuentes de guerras y condiciones inhumanas por la miseria de nuestros países, debemos procurarnos nosotros mismos. Es nuestra responsabilidad.

 

Tanto en los casos de guerra o de miseria en el lugar donde vivimos, al no poder enfrentar esos flagelos, llagamos a pensar en la dolorosa necesidad de emigrar.

 

Quizá en aquellos situaciones sería iluso intentar buscar la paz interior inmerso en condiciones no aceptables para la vida.

 

Pero en el resto de los casos el logro de la paz interior es una condición ineludible para la verdadera vida. Y perdemos la paz interior muy fácilmente cuando reaccionamos con enojo o desagrado a algo. Nuestras críticas y juicios a lo observado nos suele quitar la paz interior. En realidad la gran parte de nuestras reacciones no conscientes o automáticas están teñidas por la molestia. Y esa molestia no es compatible con la paz interior.

 

No hay otro camino entonces que la autobservación permanentemente pues el precio que pagamos por la pérdida de la paz interior es muy alto. La condición de paz interior es la puerta para la alegría, la sana diversión, el agradecimiento, la armonía y la coherencia. La salud es la prima hermana de la Paz, no pueden vivir separadas.

 

Ponte atención y observa tus reacciones.

 

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