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¿RESISTIRSE a lo que nos DISGUSTA de nosotros es como incendiar nuestra casa con nosotros dentro?

Contribución de Isabel Hernández NegrÍn de Las Palmas de Gran Canaria, España

Recordarás alguna vez que te has encontrado algún bicho desagradable que ha caído encima de ti. Casi seguro que tu reacción fue la de quitártelo de encima dando manotazos, saltando, corriendo, gritando y quizás matándolo.

Esta reacción que nos impulsa a quitarnos de encima algo que puede ser peligroso, asqueroso o raro, es algo bueno que nos puede salvar la vida. Eso sí, siempre que estemos hablando de un peligro real, algo que está ahí delante como un depredador, una avispa carnívora, un abismo, un fuego…

Sin embargo, ¿qué sucede cuando lo que nos desagrada está dentro de nosotros? ¿Acaso podemos quitárnoslo a manotazos, corriendo, gritando pidiendo ayuda?  Podemos, desde luego, deshacernos de ello, pero no por la vía de salir corriendo o hacer que no lo veo.

Precisamente, la vía es observar de qué se trata, qué estoy sintiendo, qué temo perder o no alcanzar, qué pretendo con mi conducta sin saberlo.

Solo permitiéndonos sentir con calma, afecto y sin juicios lo que nos desagrada en nosotros, podremos hacer frente, comprender y salir del asunto sin dar manotazos a nadie.