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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

 

“Por la esperanza del mañana sacrificamos el hoy, sin embargo la felicidad siempre está en el ahora” (J. Krishnamurti 1895-1986).

 

Es bastante común leer o escuchar a alguna persona decir que desperdiciamos nuestras vidas persiguiendo deseos, huyendo del sufrimiento y buscando distracción y placer. Sin embargo, parece que no terminamos de entender el mensaje.

 

Quizás esa propuesta suene a vivir una vida aburrida y sin pasión. Esto es una forma equivocada de interpretar lo dicho. Con mucha frecuencia estamos habituados a vivir con urgencia, con cierta tensión, hasta con un cierto nivel de ansiedad y estrés, que asociamos con sentirnos vitales.

 

Desde que abro los ojos estoy repasando imágenes que acuden a mi cabeza casi sin ton ni son. Hay también imágenes que nos orientan a hacer tareas, o a seguir algún sueño  o deseo y nos imaginamos en el futuro cumpliéndolo y disfrutando de ese éxito.

 

Solemos darle poca importancia al momento presente, al instante en el que todo eso está ocurriendo. Casi me pasa desapercibido el momento en el que me despierto, el momento en el que aparecen imágenes en mi mente, el momento en que estiro los músculos, cuando me ducho o lavo los dientes, el momento de ver la ropa que me pongo, el momento del desayuno, sea cual sea. Todo eso solemos hacerlo a toda velocidad porque lo importante está por llegar. Lo importante nunca es eso que estamos haciendo, viviendo, siempre está más allá. O sea, que malgasto ese tiempo que vivo, ya sea imaginando o recordando, y nunca como un momento valioso en sí mismo.

 

Es valioso si vivimos con gran atención cada momento y cosa que aparece o hago o pienso o siento. No es valioso el hecho de estar pensando alocadamente, es valioso estar atento a eso que hago, y ser consciente de ello, ya sea pensar, hablar, caminar, emocionarme, conectar con otro, limpiar, comer… Si yo me estoy dando cuenta de mi propia presencia en todo instante que vivo, entonces, lo mejor de mi vida es ese momento.

 

Y si usted lo hace ahora mismo mientras está leyendo estas letras, va a saber de lo que estamos hablando. Lo mejor de la vida es este instante, y vivirlo como si fuera el último, te ayudará a darle la importancia que tiene ese instante, esa vida, que es la tuya.

 

Vive cada instante como si fuera el último. 

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