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¿La desorientación por vivir divagando me hace vulnerable a las creencias?

Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

Mientras no entendamos que la capacidad de dejar de sufrir está en nosotros mismos, y sólo en nosotros mismos, seremos víctimas de cualquier fuente exterior interesada en que le sigamos. Lo que sucede es que ignoramos que el sufrimiento es producto de nuestros conflictos internos. Y estos, a su vez, son creados por nuestros propios pensamientos.

¿No me cree? Déjeme ponerle algunos ejemplos ya que el que entienda esto es la fuente de la solución a su desorientación frente al sufrimiento.

Si ha sufrido hace poco la pérdida de un ser querido es absolutamente natural sentir el dolor que ello nos significa. Sin embargo, si Ud. se deja llevar por los recuerdos que acuden a su mente entrará en un proceso conflictivo que le hará sufrir. No es que deba olvidar a su ser querido; se trata de no dejarse llevar por la divagación. La fuente de su sufrimiento es la íncerteza de lo que ha pasado con su ser querido. Esa vida ha terminado como pasa con toda manifestación de vida en nuestro universo. Las creencias le han dado la base para esa incerteza. Cualquier otro pensamiento distinto de la realidad que podemos observar es la fuente de su desorientación y sufrimiento.

Otro ejemplo. Ha tenido un evento inevitable que lo hace temer una situación económica difícil en su futuro.

No la tiene ahora sino que presupone que se presentará en su futuro. El temor por aquella difícil situación a futuro se apodera de sus pensamientos ya que cree que, a su edad, ya nadie le dará oportunidades para sobreponerse. El imaginado problema que se producirá en su futuro se apodera de sus pensamientos y no encuentra la forma de salir de esta situación. Ud. Ignora completamente que está siendo víctima de sus propios pensamientos. Su presente es bueno y sólo ha imaginado su problema en el futuro pues cree que nada surgirá en su vida que evite lo que teme. Su desorientación nace de su divagación por sus creencias o dudas sobre su propia capacidad. Si se atiende y pone atención a su presente se dará cuenta que su temor se refiere a algo que no existe.

Espero que estos ejemplos le ayuden a comprender que siempre hay que vivir la realidad, los hechos presentes y no lo que las creencias le hacen imaginar o ilusionar. Viva atento a su presente y se ahorrará su inútil sufrimiento. Las creencias son nada más que eso: creencias.

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