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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Las creencias son todas aquellas ideas que sostenemos sin haber comprobado su veracidad o que nacen de nuestros temores pretendiendo que con ellas los superaremos. Se dan en todos los campos: lo político, lo religioso, la salud, la educación, la imposición que ponemos a nuestros hijos para su futuro, etc.

 

Las creencias tienen una innumerable cantidad de efectos sobre nuestra vida y todos negativos. No podría ser de otra manera: un ser racional debe vivir de acuerdo a lo que sabe y no de acuerdo a lo que imagina o supone.

 

La verdad es que desde pequeños se nos enseñó en la vida de relación que llevamos en casa, en los colegios, algo también en las universidades e institutos de educación superior. Mayoritariamente lo que se nos enseñaba nos parecía la verdad, la realidad, pues no teníamos capacidad alguna para dudar o confirmar la verdad de lo enseñado. Algo mayores requeriríamos de mucha seriedad para comprobar qué de lo enseñado es creencia y qué corresponde con la realidad. Sin embargo, con gran frecuencia no nos exponemos a esta verificación y continuamos con una vida de creencias.

 

Gran parte de nuestras creencias están relacionadas con nuestros temores y es sabido de lo que somos capaces cuando sentimos temor. Si creo que alguien es el responsable de lo que me ha sucedido, mi violencia podría hacerlo víctima de mi ira. Si creo que mi hijo tiene que llegar a ser rico y poderoso porque eso lo hará feliz, le obligaré a estudiar profesiones que le aseguren su éxito económico. Si creo que los inmigrantes son delincuentes que huyeron de sus países, los evitaré y perderé mi paz si me encuentro rodeado por ellos.

 

Nunca estaré realmente en paz cuando dependa para mis decisiones de las creencias y no de la realidad. Sea lo que sea que yo decida basado en información que no ha sido científicamente comprobada cómo verdad, lo decidido tendrá un fuerte contenido de incertidumbre con lo que jamás podré estar en plena disposición de paz.

 

Sólo la verdad es constructora de la Paz. Las creencias, en cambio, son engendradoras de sueños e ilusiones que nunca me darán una paz verdadera.

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