Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Lo que nos proponemos en la vida nace de nuestras necesidades o de nuestros deseos. Las primeras, las necesidades, surgen de las demandas de una vida en equilibrio de todas y cada una de nuestras capacidades las que, a su vez, dependen de nuestro nivel de desarrollo en el medio en que nos desenvolvemos.

 

Los deseos, a diferencia de las necesidades, obedecen a planes complementarios de acumulación basados, generalmente, en propósitos nacidos de la codicia, los temores, las intenciones de venganza, la envidia, la sobrestimación personal, etc.  De más está decir que los deseos nacen de la ignorancia de nosotros mismos, de una vida ausente de nuestra propia realidad.

 

Como consecuencia de una vida ausente de nosotros mismos, los deseos son los que gobiernan nuestras intenciones de acción y no están acompañados de buenas intenciones de armonía, coherencia o sosiego. Por el contrario, los acompañan el desprecio, el abuso de poder, el irrespeto hacia nuestros semejantes., la promoción y aceptación de las desigualdades.

 

La corrupción es la forma en que podemos lograr conseguir satisfacer nuestros deseos por caminos incompatibles con el respeto al otro.

 

Entendido que la fuente de la corrupción es una malformación humana por la carencia de respeto a los derechos de los demás, jamás será posible resolverla por la aplicación de la ley. Se requiere, en cambio, de una educación que implica el autoconocimiento.

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