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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

 

¿Cómo nos sentimos cuando nos juzgan?

 

Aunque tengamos una autoestima sólida, no solemos quedarnos indiferentes ante una crítica.

 

Nuestra educación, en general, se ha basado en el premio y el castigo. Así que, para evitar un castigo, solemos «tragar» muchas cosas. Para la mayor parte de las personas, el hecho de escucharse a sí mismas (sin juzgarse automáticamente) es un descubrimiento.

 

Los juicios suelen entrañar cierta violencia y quien los hace, los ha sufrido a su vez en su infancia o  juventud; por ello, ahora, los traslada a los demás.

 

Por su parte, quien los recibe se siente castigado y percibe esa violencia, en forma de amenaza, de rechazo y de no ser merecedor de afecto o protección.

 

Para vivir en paz hemos de incluir una percepción directa sobre los hechos, sin filtros, y evitando los juicios previos, tanto sobre mí como, sobre todo, acerca de los demás.

 

Cuando yo dejo de ser un severo juez conmigo, permito que aflore todo lo que he escondido bajo la alfombra. Lo puedo observar, entonces, sin críticas y lo puedo integrar y comprender… para pasar a otra cosa. Eso libera una energía que retorna  seguidamente en forma de paz.

 

Es curioso, pero cuando dejo de juzgarme ¡hago lo mismo con los demás! 

 

¿Te has dado cuenta?

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