Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Autobsérvate y te conocerás. Estamos hechos de tal manera que de nuestro autoconocimiento depende nuestra alegría de vivir. Mientras no sepas como eres seguirás estando al antojo de tus reacciones ante la vida.

 

La mayor parte de nuestras reacciones nacen de lo que hemos aprendido en nuestras vidas con lo que hemos generado nuestras creencias, nuestras costumbres, nuestras opiniones, lo que nos gusta y lo que nos desagrada.

 

En otras palabras, muchas de nuestras reacciones ante la vida, con sus bellezas y fealdades, son el producto de aquello que creemos es la verdad. El sufrimiento que te autoprovocas con esas reacciones es lo más doloroso y enfermante de tu vida. Sé que es muy difícil que des crédito a lo que te informo por todo lo que has aprendido en tu pasado. Eso es la verdad para ti y te debe ser muy difícil no reaccionar de ese modo. Pero no sigas buscando AFUERA DE TI.

 

Por tanto, si en lugar de sostener creencias dedicas tu atención a observar los hechos internos y externos a ti, alimentarás tus reacciones con consciencia y coherencia. Toda tu verdad está en ti. Lo que tú sientas y percibas es tu propia realidad. Por ejemplo, si ves un ser vivo que te hace sentir confiado, protector, alegre por su sola presencia y te indagas llegarás a la verdad que es que lo amas. Acaricias una flor, abrazas un árbol, escuchas el canto de unos pájaros y otras manifestaciones nacidas de ti, te están diciendo que sabes amar. Eso es amor, darte sin esperar nada a cambio. No des crédito a tus creencias. No des crédito, por ejemplo, a que sufriendo la muerte de un ser querido le estás proporcionando descanso; que quién te ofende debe recibir tu respuesta para hacerle pagar lo que hizo creyendo que tu respuesta le va a doler; no dés crédito a que mientras más desees lo que deseas, más fácilmente lo vas a conseguir; que mientras más te culpes por alguna falta en tu pasado, más fácilmente vas a ser perdonado; un sinnúmero de otras ideas que te sacan de tu presencia en tu vida.

 

Sólo tu presencia en tu vida, estar contigo sintiéndote, sin divagar en tiempos inexistentes, te permitirá saber de ti y actuar oportunamente cuando te necesites a ti misma. Nadie, absolutamente nadie más puede hacer algo por ti y los que amas. Tu fuerza y tu poder nacen de ti y están en ti. Alguien cercano a ti, que te ame realmente, podrá aconsejarte, pero la fuerza es sólo la tuya. INDAGA en TI para que seas tu propia SABIDURÍA.

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