Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

 

Donde yo vivo se oye decir que la ignorancia es muy atrevida. Así como ser ignorante de las consecuencias de alguna acción nos puede poner en peligro, ser ignorante de nosotros mismos tiene de igual manera sus consecuencias.

Ahora, usted puede pensar que se conoce muy bien, porque usted recuerda cómo ha reaccionado ante muchas situaciones. También sabe lo que le gusta y le disgusta. Sabe la forma de su cuerpo y algunas de sus características. Pero realmente, no sabe mucho más de usted mismo.

Usted no se pondría a la dirección de un avión si no fuera piloto con experiencia. Si usted sabe manejar un vehículo corriente, sabe de sobra, que le costó tiempo y bastantes horas de prácticas. Y un vehículo es algo infinitamente más sencillo que un ser humano.

¿Por qué me atrevo a creer que me conozco, si nunca me presto la atención necesaria a los aspectos importantes? Cuando me presto algo de atención, suelo, más bien, atender a aspectos externos referidos a mi indumentaria, mi aspecto, mi musculatura, mis arrugas o canas, mi trabajo, mi casa, mi carrera o profesión. Y poco más.

Acerca de por qué sentí rabia, desprecio, alegría, entusiasmo, tristeza o impotencia, no sabemos realmente nada, salvo para hacer responsable a otros de lo que siento, ya sea agradable o desagradable.

No nos conocemos y deliberadamente nos ignoramos. Queremos ignorar todo aquello que consideramos que no es aceptable, bien visto, bien considerado. Quiero no darme cuenta de muchas cosas de mí, porque intuyo que no sabría cómo afrontarlas con éxito.

Y esto me sucede porque nunca me he dado la oportunidad de conocer lo que soy, con calma y sin juicios.

Pero si nos ignoramos acabamos haciendo, diciendo y pensando muchas estupideces que nos dañan o dañan a otros.

El conjunto de todos esos errores de ignorancia es la sensación de disgusto con uno mismo, de una vida vacía, sin nada de lo que sentirme satisfecho.

¿No te parece que vale la pena dejar de ignorarse y prestarnos atención?

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