Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

Supongo que nadie lo duda. Todos hemos sentido miedo, temor, terror, pánico… ya sea en la vida real, en la imaginación o en sueños. El miedo a amenazas o peligros reales ha servido a los animales y humanos para sobrevivir, pues avisa de que algo parece peligroso y quedamos alerta hasta que actuamos en consecuencia. Ha nacido como un aliado de la supervivencia.

Este sistema de alarma sigue acompañándonos, aunque ya no haya tigres donde vivimos. Y ahora sentimos temor ante las cosas que imaginamos, aunque no estén presentes. Esa cualidad de anticipar peligros es, muchas veces, un enemigo implacable. Esta capacidad de imaginar lo malo que puede suceder nos paraliza, nubla nuestro entendimiento.

Por otro lado, ayuda a controlar a las personas con la amenaza, expresa o velada. Así se han conducidos muchos  reyes, emperadores, caudillos, o cuanto líder haya pisado la tierra. No vayamos muy lejos. Hoy nos tienen a todos amenazados con la agudización de una crisis económica y social, que las empresas pueden entrar en perdidas y … como tememos que no haya trabajo para todos, se aceptan los trabajos de risa y los sueldos de miseria que nos quieren dar. Incluso, damos nuestro voto a cualquier ambicioso caradura que arengue con convicción y diga que va a solucionar todos los problemas, sin saber ni cómo.

El temor hace milagros que no hace el látigo. El temor a sufrir o morir  es de lo más convincente.  El temor corrompe, doblega y nos hace esclavos, mientras no le hagamos frente. Por temor hacemos las cosas más viles, cosas que hubiéramos criticado en otro, pero que ahora vemos justificadas en nosotros.

El temor tiene también la característica de ser muy democrático, pues todo ser humano lo siente: el rico y el pobre, el super-poderoso y el sin-techo, el prisionero y el guardián, la madre y el hijo, el maestro y el alumno. Nadie está exento. El temor a morir o sufrir está en todos los menús.

El temor nos hace marionetas de sí mismo. Toda nuestra vida comienza a girar alrededor de alejarnos lo más posible de la situación tenida, imaginaria o real. Todos lo vemos desde ese prisma.

Observen en ustedes lo que han sido capaces de hacer o dejar de hacer por temor. El temor tiene mil caras y todos podemos encontrar nuestro más insistente temor. Observa y aprende.

No huyas de él, míralo a los ojos y relájate.

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