Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Desconocemos la mayor parte de la realidad que somos. La ciencia, que investiga asiduamente todo lo que concierne a nuestra realidad, no ha terminado de conocer al hombre. Y nosotros, que somos lo investigado, vivimos sin conocer asuntos importantes para la calidad de vida que podemos lograr. La ignorancia es nuestra compañera de viaje. Nos enseñaron creencias, supuestos, formas de interpretar la realidad, de qué forma podemos dominar al débil, pero no a conocernos a nosotros mismos. Somos víctimas de nuestras reacciones más primitivas y automáticas pues no se nos ha enseñado que hemos desarrollado potencialidades que nos permitirían evitar las fuentes más importantes y frecuentes de sufrimiento.

 

El hombre tiene temor y en su ignorancia no se le ocurre nada mejor que armarse y conquistar a los que considera que le pueden hacer daño o que poseen lo que creen necesitar. Su temor es de tal magnitud que no sabe vivir el momento en que está viviendo sino que en su angustia debe acumular lo que cree necesario disponer que le asegure su bienestar futuro. En todos los niveles de agrupación humana, países, ciudades, empresas, familias e individualmente el hombre es víctima de sus temores.

 

El estado actual del planeta y de los que somos la vida son la más preclara demostración de que vivimos en el temor. Nos acechamos unos a otros para descubrir cómo se nos priva de libertad e intentando descubrir cuando se nos roba y cómo se amenaza nuestra remanente y escasa calidad de vida.

 

Ignoramos lo fundamental de la interdependencia de la vida y llegamos a creer que es posible que vivamos separados y saturados de conflictos. Hemos aprendido a crear conflictos con nuestros pensamientos y con la interpretación errada de los hechos producto de nuestros temores.

 

El temor de los poderosos ha demostrado, debido a su gigantesca ignorancia, que puede destruir este mundo y lo ha estado haciendo. Afortunadamente la ignorancia se combate con la consciencia y la apreciación de los efectos de la ignorancia de algunos y de su poder destructivo. Y con ello algunos estamos caminando en el sentido inverso.

 

Pero los fuertes y poderosos están en el lado de la ignorancia con lo cual, no cabe duda que así va a ser por mucho tiempo más, el sufrimiento de los débiles seguirá siendo la característica dominante de la realidad que vivimos.

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