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El pensamiento compulsivo ocupa el lugar de la Paz

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

Bastantes veces he escuchado decir a alguien que la cabeza le da tantas vueltas que no la deja tranquila. Hay gran sabiduría detrás de esa sencilla frase. El pensamiento excesivo y sin una finalidad concreta nos arrebata la paz. Esto me recuerda cuando nos encontramos con alguien que habla sin parar y de cualquier cosa. Tras estar con ella un rato tenemos dolor de cabeza, agobio y ganas de salir corriendo con cualquier excusa. Cuando nos alejamos y empieza a aparecer el silencio, nos sentimos relajados, tranquilos.

La cosa es que buena parte del día vivimos así pero dentro de nosotros. Suele haber un hilillo de pensamiento en nuestra cabeza que rara vez cesa. Este hilillo puede convertirse en algo gracioso, pero muchas veces es algo pesado que nos abruma a ratos y que nos lleva a buscar una distracción de esa voz incansable.

La buena noticia de todo esto es que parece que todos conocemos la solución. Estar en silencio por dentro. Es sólo cosa de practicar. Si esto te interesa, te invito a que curiosees nuestros cursos. Son gratuitos y tratan de eso, de hacer silencio cuando lo necesitas, de conocer en carne propia como funcionamos y aprender a vivir mejor, más saludablemente.

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