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¿El egoísmo sueña con fronteras?

Contribución de José Parés Pérez, Concepción, Chile. 

Emprende el vuelo y sobrevuela y observa tu hogar. ¿Visualizas fronteras? Si la altura a la que vuelas es demasiada, quizá no distingas las puertas y ventanas de tu hogar. Esas son las únicas fronteras reales que encontrarás. No hay otras fronteras. El planeta es de todos, incluidos todos sus recursos. La vida debe ser sustentable y sustentada para todos por igual.

 

Mis declaraciones son parte de las leyes naturales de la realidad a que pertenecemos. Es decir, así fueron hechas las cosas y así las encontramos cuando llegamos a la vida. Todo era para todos. Es saludable, ocasionalmente, experimentar los sentimientos que nos producen ciertas ralidades antes de que la humanidad introdujera sus manos e inventara la propiedad privada. Se trata de sueños y los sueños no siempre son ilusiones. Muchas veces se convierten en propósitos cuando dispones de libertad para sentir, pensar y actuar. Y esa libertad es algo que jamás aceptaré me sea robada. No existen barreras para encerrar a la libertad, sólo el cuerpo puede ser encerrado. No así nuestra libertad de ser, sentir y pensar.

 

Las fronteras las pone el egoísmo nacido del temor. El más cobarde de los miembros de una comunidad es el más poderoso y egoísta. La acumulación de poder, de ideas, de materiales, de territorio es una manifestación propia para la preservación de una especie para tiempos y estaciones complejas. Pero generar fronteras políticas o religiosas, naturalmente inexistentes, es el sueño del cobarde y egoísta que teme ser lo que es en esencia, parte de una comunidad. Alcancé a vivir la época medieval en que la autoridad religiosa debía autorizar la publicación de libros aunque nos avergüence recordarlo.

 

Afortunadamente, en una realidad tan convulsionada, podemos aún sentir que las fronteras son un sueño y una herramienta del egoísmo y sobreponernos para vivir en libertad, aunque ello te limite. Es una realidad más a la cual debes evitar  resistirte en defensa de la armonía, la coherencia y el sosiego de tu vida.