Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

 

 La maravilla de conocernos a nosotros mismos y atendernos en el momento presente nos permite disfrutar de esa condición primordialmente humana de ser conscientes de lo que experimentamos. Se trata de un disfrute que los que no lo han experimentado no pueden entender sólo una descripción. Va más allá de la sola consciencia de experimentar una sensación agradable. Es una forma de ser o estar que no tenemos costumbre de experimentar y te llena de paz, armonía y coherencia.

 

Algunos animales y la mayor parte de nosotros experimentamos con frecuencia el darnos cuenta que estamos saboreando algo que comemos o bebemos. Experimentamos el volver a saborear un sabor que ya tenemos registrado en nuestra memoria. Se trata de que tenemos consciencia de que estamos reconociendo un sabor que nos agrada. Se trata de un estímulo externo que reconocemos y que nos agrada disfrutar.

 

Lo que no es frecuente en los humanos y es imposible en los animales, es tener consciencia de que estamos saboreando y disfrutando del placer que eso nos produce independientemente de lo que estemos saboreando. Permanecemos en una actividad interior que, a diferencia del pensamiento, nos hace sentirnos uno con todo, en armonía y sosiego. En esos instantes no hay tiempo, sólo SER.

 

Se trata de lo mismo que experimentamos cuando nos dejamos arrobar por una paisaje, una melodía, una pintura, un aroma, una suavidad. Estás en eso y en nada más en tu eterno presente.  Prefiere SENTIR; el PENSAR genera conflictos.

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