fbpx

Al vivir resistiéndome ¿me resisto a vivir?

Contribución de José Parés Pérez, Concepción, Chile. 

La vida nos trae permanentemente alimentación para nuestra experiencia de vivir. Experimentamos todo lo que sentimos, pensamos y hacemos. Todo pasa advertida o inconscientemente por nosotros dejando huellas. Cuando nos percatamos que estamos experimentando algo nuestra balanza interior se balancea para indicarnos que lo que estamos experimentando nos agrada o desagrada. Esto es inevitable.

Tras esta indicación de la balanza interior se produce un importantísimo momento de decisión para nosotros: ¿qué hago ahora con esto que indica mi balanza?

Lo corriente en nuestras vidas es que nos resistamos a lo que nos desagrada. Si me pica la cabeza, me rasco; si lo que me dicen en la calle me molesta, contesto con enojo; si un cajero no me da el cambio de mi pago, reclamo airadamente. Estos son casos sólo demostrativos del concepto de resistirme. Hay muchos más cuyas consecuencias son de mucho mayor gravedad.

Se nos muere un ser querido; nuestra pareja nos abandona; fui despedido injustamente de mi trabajo; etc. Si nos resistimos a esto las consecuencias son de gran importancia pues normalmente detenemos el tiempo en el pasado y nos quedamos viviendo aquella realidad dolorosa.

Te amurallas con tu sufrimiento y te devoras a ti mismo; abandonas tu vida presente; te echas a morir … pero hay alternativas … seguir vivIendo. La vida es mucho más importante que todo aquello a lo que te resistes.

Retoma la atención sobre tu vida y deja el pasado en lo que es, nada.