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¿Suelo SENTIR la NECESIDAD de superar la DISTANCIA que experimento con los demás?

Contribución de Isabel Hernández Negrin de Las Palmas de Gran Canaria, España

Hablando con una conocida, ésta me decía que a veces se hacía la loca para no saludar a alguien conocido que pasaba cerca de ella. A ella le llamaba la atención ese impulso final de esquivar el contacto cercano. “En el fondo me parece de brutos hacer eso”, dijo también, porque no tenía ningún problema con esas personas, nada pendiente, solo una cierta pereza por no salir de su caparazón. Sin embargo, también lo pasaba mal por esa misma tendencia a evitar a los demás.

¿En el fondo tenemos la necesidad de mantener relaciones próximas?

¿Tenemos la necesidad de abandonar las barreras, las distancias con los demás?

¿Nos sentimos mejor cuando somos sensibles (no sensibleros) con lo demás (personas, naturaleza, objetos, sociedad)? ¿Qué me lo impide?

¿Qué hago para mantener distancia? ¿Será que juzgo las acciones de los otros con un prisma de severidad que no quisiera para mí? ¿Quizás el acercamiento me produce inseguridad? ¿Quizás vivo con tanta prisa que ni veo a los otros como personas llenas de matices?

¿Quizás pueda cuestionarme cómo me relaciono?  ¿Exijo, juzgo, desprecio, castigo? ¿Comprendo, me cuestiono, acepto el hecho, me sorprendo de mis creencias o prejuicios?

Son solo preguntas… por si acaso sirven para aflojar y relajarnos frente a nuestra necesidad de mantener relaciones abiertas y afectuosas.