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#Preguntas para #autobservarme y #aprender de mí.

¿Suelo ponerme ansioso al tratar los deseos

como si fuesen necesidades?

Llamamos deseos a cosas varias. Aquí no me voy a referir a ese impulso de tomarme un helado o cosas por el estilo.

Una necesidad se reconoce porque si no se satisface puede causar la muerte (no comer, no beber…) o bien causar gran malestar psicológico que puede acabar tocando la salud.

Al ser humano le mueve mucho la búsqueda de seguridad, de afecto y de relaciones de confianza, de sentirse capaz, de hacer las cosas que le gustan o le apasionan “porque sí”. Cuando la satisfacción razonable de estas necesidades cojea, y no somos capaces de darnos cuenta de lo que nos sucede, sólo somos capaces de sentirnos mal, aburridos, inquietos. No distinguimos ni nos preguntamos el por qué, pero lo seguro que sí hacemos es buscar como deshacernos de ese malestar.

Así creamos deseos. Deseos que en nuestra imaginación tratan de satisfacer las necesidades, muchas veces, de una forma inadecuada. Así, por ejemplo, si no me gusta nada estar sola, me busco buenos motivos para estar siempre con gente y quizás hasta me convierta en un profesional que me obligue a estar rodeado de personas.

Mi temor a estar solo me empuja, inconscientemente, a congregar personas a mi alrededor a toda hora. Si soy tímido y me cuesta hacer amigos podría intentar la vía de ser inteligente, extravagante, interesante o culto, como para despertar el interés de otros hacia mí. Llevado al extremo del malestar bastantes personas beben demasiado, fuman demasiado, buscan relaciones, son agresivas o se aíslan de todo.

De esta manera, no conozco el motivo por el hago lo que hago y muchas veces el camino que elijo no es el adecuado para satisfacer la necesidad y esa inadecuación me lleva a sentir ansiedad, cierta intranquilidad en mi interior, que me llevará a imaginar otro deseo prometedor para aliviar esa ansiedad.

Confundir necesidad con deseo tiene el castigo de que el deseo no satisface la necesidad y estaremos siempre huyendo de la ansiedad que nos produce ese error.

La cosa es aprender a darse cuenta de los deseos que nos montamos y de las trampas que nos ponemos nosotros mismos.

Hay pocas cosas que nos produzcan temor hasta el extremo de generar fuerte incomodidad o ansiedad. Fíjate cuales son las tuyas y míralas a la cara en lugar de evitarlas y hacer algo para que desaparezcan a cualquier precio. Observa lo que sientes, con calma, sin huir, sin juzgarte, con afecto. Respira y observa.

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