Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Con cierta frecuencia en nuestras vidas necesitamos sacarnos de la cabeza ciertos pensamientos que nos distraen de nuestra actividad laboral o de nuestros momentos de recogimiento o concentración independientemente de sus objetivos. No es infrecuente que requiramos parar nuestros pensamientos reiterativos que nos molestan o entorpecen nuestro quehacer. Por condiciones naturales el ser humano necesita de momentos como esos en que podemos dejar a un lado nuestras preocupaciones, los problemas que no logramos resolver en nuestra profesión, algún grado de ansiedad sobre nuestro futuro. Son muchas las ocasiones en que requerimos de sosiego interior y que es normalmente entorpecido por nuestros propios pensamientos.

 

Es ampliamente conocido que solemos, en esos casos, concentrarnos en que los pensamientos no nos distraigan. Pero con ello estamos pensando en los pensamientos que no queremos pensar. Eso es claramente inefectivo. De las tres actividades básicas del ser humano: pensar, sentir y hacer, la menos manejable a voluntad es el pensar. Caemos en ella distraídamente con gran frecuencia y no es fácil salir de ella.

 

Si se encuentra en esas circunstancias en que requiere sosiego interior, use poner atención intencionada a sentir. Ello necesariamente aleja sus pensamientos y se realiza necesariamente en el presente. Use cualquiera de las sensaciones que recibe cuidando de no valorar, ni calificar o nombrar lo que siente. Sólo sienta lo que siente. Puede estar haciendo lo que sea y, aún así puede sentir lo que la actividad requiere de sus sentidos. Si le es posible seleccionar alguno de sus sentidos sin afectar su quehacer, hágalo para aumentar la energía de su atención intencionada.

 

 

 

 

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