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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

¿Puede, por favor, ir a su interior en este momento y poner atención a lo que esté sucediendo allí? … ¿Nada, no percibe nada? Por favor, manténgase un momento ahí e intente escuchar. … ¿Nada? … Eso está muy bien! 

 

Lo que sucede es que Ud., gracias a mi invitación de ir a su interior está algo sorprendido, sin pensamientos aún e intentando escuchar. Ha escuchado el elocuente silencio de los pensamientos. Un silencio que puede ser profundo si no lo perturban ruidos exteriores del espacio en que Ud. está leyendo esto y pone su atención en esos ruidos. De otra manera, si no atiende a esos ruidos exteriores, es el profundo y elocuente silencio de los pensamientos.

 

Si Ud. está interesado en escucharse, autobservarse, esta es la condición para lograrlo. Sin pensamientos y si los hubiere, dejarles pasar y volver a la sensaciones sin calificar ni juzgar.

 

La elocuencia de este momento es enorme. Esa nada sentida es Ud.  Si duró algun tiempo significa que está en sosiego. Que logra mantener su atención en lo propuesto. Sus pensamientos no lo dominan en este momento. Sus sensaciones sólo lo informan pero no lo distraen. Y aún cuando aparezcan pensamientos, sólo logran informarle cuáles son temas pendientes que debe atender.

 

La elocuencia alcanza a hacerle sentir la armonía y el sosiego que quizá no disfruta fuera de estos momentos. Sentirá el sabor de la paz. En esos momento está Ud. con la persona que más le ama y probablemente, si la frecuenta, le podrá mostrar lo que no le gusta de Ud. mismo. Aprenderá sobre su esencia, sobre lo que realmente somos y qué hacemos aquí.

 

Lo corriente es que dejemos que nuestros pensamientos controlen nuestras vidas. Pero estos pensamientos no son buenos consejeros. Están contaminados con los temores, deseos, egoísmo, mentiras, creencias de una cultura que nos está llevando hacia la oscuridad, hacia la no-Vida.