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¿Qué es La Atención al Presente?

¿Qué es La Atención al Presente?

Consideraciones
Sobre La Atención

El refugio de paz del pensamiento es la atención. Lo cierto es que muchas de las propiedades de la atención han pasado desapercibidas a lo largo de la Historia Humana. De haber sido de otra manera, el egoísmo que tanto sufrimiento ha generado, habría dado paso al sosiego y a la paz que acompañan a la atención al presente.

La vida humana suele discurrir divagando. La vida se nos pasa “columpiándonos” entre los pensamientos que nos evocan al pasado que no existe y los pensamientos con los que imaginamos el futuro que tampoco existe. Así, distraídos se nos escapa la única vida que existe, la que discurre en el presente. Si vivimos divagando nos perderemos la vida.
La distracción es un falso refugio para la paz pues la ansiedad que acompaña a la divagación sin freno, está llena de temores e inseguridad y estos nos llevan a desarrollar conductas egoístas que nos encierran.

Dejemos claro que la divagación, aunque es una expresión compulsiva del pensamiento, no es la única forma de expresión del mismo. La divagación es el resultado de un mal uso de esa maravillosa herramienta que nos ofreció la evolución: el pensamiento. Si el objetivo de la evolución de la vida es contribuir a su preservación, el uso apropiado del pensamiento ha de estar a favor de ella y no amenazar su subsistencia.

La divagación nos enferma de ansiedad, nos aísla del mundo, y abona el terreno del egoísmo por lo que no es una buena elección abandonarse a la divagación. Abandonarse a la divagación es una elección inadecuada e inmadura desde el punto de la vida pues nos perjudica a nosotros mismos y a aquellos que nos rodean.
Vivir atentos al presente nos rescata de la conducta inmadura que comporta la divagación. Vivir atentos al presente nos rescata de enfermar por ansiedad y nos evita que contagiemos a los demás.

Si aprendemos a centrarnos en el momento presente, comprobaremos como mejoran la comunicación con los demás y con nosotros mismos, a la par que crecen el sosiego y la paz dentro de nosotros mismos. Vivir en el aquí y ahora nos llena de la empatía con la que la vida busca sobrevivir. Vivir divagando pone en peligro nuestra existencia pues la divagación nos aleja del presente y de los demás. La divagación nos encamina al aislamiento y con ello a la búsqueda de falsas soluciones a los miedos y temores que produce el aislamiento.

Divagando nos perdemos la vida. Pensando involuntariamente en recuerdos o en ensueños nos perdemos vivir la vida que nos rodea, para hacerlo encerrados en el estrecho cajón de los recuerdos. Vivir distraídamente es huir de la vida, huida que se interrumpe cuando atendemos el presente y aceptamos lo que estamos viviendo.

Vivir aquí y ahora nos da la posibilidad de vivir aprendiendo pues nos permite escucharnos y escuchar a los demás, sin juicios ni prejuicios. La atención al presente nos pone en contacto con las sensaciones de nuestro cuerpo, con nuestras emociones, sentimientos y pensamientos aceptándolos tal como se nos presentan.

La atención al aquí y ahora nos permite ver con empatía las diferentes interpretaciones del mundo que tienen otras personas. La atención al presente nos permite escuchar a los demás con los cinco sentidos, sin juicios preconcebidos. Descubrir el espacio que nos rodea y que los colores se vuelven más luminosos y los sonidos se hacen más claros.

Mantenernos atentos al presente requiere práctica y asumir voluntariamente el esfuerzo que este nos demanda. Vivir nuestras jornadas atentas/os a alguna sensación del cuerpo mientras hacemos lo que necesitamos hacer es una práctica sencilla.

Podemos atender a alguno de nuestros puños, o a la nariz allí donde inhalamos y exhalamos, o a la sensación de la posición de nuestro cuerpo. Lo importante es que mantengamos “encendida la atención” a lo que estemos viviendo. Ella nos proporcionara la paz de la armonía y el sosiego que le son propias. Es importante aclarar que en la medida que crezca nuestro tiempo diario de atención, descubriremos la creciente repercusión que tiene en nuestra vida.

Un desarrollo sano y sostenible de nuestra vida requiere que vivamos con armonía. Y esta no existe cuando vivimos divagando, pues la divagación produce y alimenta la ansiedad y esta los temores y la sensación de inseguridad. La armonía se nos presenta como la satisfacción de una necesidad superior. Cuando satisfacemos las necesidades básicas fisiológicas y de seguridad empieza a surgir con fuerza creciente la demanda de satisfacer la necesidad de armonía, de paz interior.

No es lo mismo tratar de satisfacer las necesidades de relación con los demás y con nosotros mismos desde la condición ansiosa y egoísta que conlleva el pensamiento compulsivo, que satisfacerlas desde el sosiego que aporta la atención al presente. Cuando satisfacemos las necesidades de relación con los demás y con nosotros mismos, en armonía, es porque nuestra conducta se alinea a los valores de la vida (como la honestidad, la humildad, la tolerancia, la aceptación, la gratitud, etc.).

Vivir de acuerdo con la armonía nos llena de un profundo gozo que algunos dieron en llamar Autorrealización. Para crear condiciones de armonía o Autorrealización para nuestra vida es preciso aprender a vivir atentos al presente.

Para mantener La Atención

Vivir atento a lo que esté viviendo me proporciona armonía y sosiego. Y esto sucede porque al vivir atento a lo que esté experimentando conecto con lo verdaderamente importante de mi existencia: MI VIDA, que solo es posible vivirla atendiendo a la SENSACIÓN QUE VIVO PRESENTE A PRESENTE.

Mantener intencionadamente la atención a la SENSACIÓN de lo que esté viviendo requiere práctica y esfuerzo. El mejor enfoque para proponérmelo, no es el perseguir estar atento como si fuese un OBJETIVO, sino el observar la SENSACIÓN de lo que vivo sin intervenir, acompañando lo que sucede como simple observador.

Para proporcionarme la armonía y el sosiego de una vida atenta a lo que experimente, puedo incorporar algunas consideraciones respecto a mis pensamientos, sentimientos, acciones y a mi cuerpo:

1-Con respecto al pensamiento, “experimentar interés por mí”.
2-Con respecto a la emoción, “sentir afecto por mí”.
3-Con respecto a la acción, “acompasar mis movimientos con mi respiración”.
4-Con respecto al cuerpo, “MANTENERME ATENTO A LA SENSACIÓN DE LO QUE ESTÉ VIVIENDO”.

Al poner en práctica estas consideraciones, encontraré la orientación y el conocimiento necesarios para sostener y desarrollar la armonía y el sosiego que surgen de una vida atenta. Podré evitar uno de los habituales engaños en los que sigue cayendo gran parte de la humanidad y prescindir de “buscar la orientación fuera de mí mismo” para convertir la vida que vivo CONSCIENTEMENTE en la brújula que proporcione sentido a mi existencia.

Sobre lo realmente importante de La Atención al Presente

Si lo realmente importante, para nuestra salud y equilibrio personal, pasa por estar atentos a lo que vivimos PRESENTE a PRESENTE, todo el CONOCIMIENTO sobre la atención a sí mismo, será INCAPAZ de producir los beneficios que genera su práctica.

Todo lo que no se oriente a sostener la ATENCIÓN a lo que estemos experimentando en nosotros mismos en el INSTANTE PRESENTE tendrá un valor secundario. Y será así, pues será incapaz de aportarnos los beneficios de distensión, sosiego, paz y armonía que solo surgen del encuentro con nosotros mismos al tenernos presentes.

Según lo dicho, tendrá un valor secundario ante la más breve de nuestras experiencias de atención al presente:

Lo que exponga sobre la atención al presente el mayor de los sabios.
Lo que exponga sobre la atención al presente el más lúcido de los maestros o profesores.
Lo que exponga sobre la atención al presente el más sagrado de los libros.
Lo que exponga sobre la atención al presente el más erudito de los libros.
Lo que exponga sobre la atención al presente el mejor de los conferenciantes sobre el tema.
Lo que exponga sobre la atención al presente la Web con las mejores explicaciones sobre el tema.

Por otro lado poner por encima de nuestra VIVENCIA de “vivir el presente” cualquiera de las referencias antedichas, nos hará depender sicológicamente de ellas distrayéndonos de lo realmente importante, que consiste en “vivir atentos, y SIN JUZGAR, a lo que estamos viviendo”

Reflexiones
El mapa no es el territorio ni el pensamiento o la palabra son la realidad.

¡Que fascinante herramienta nos proporcionó la Naturaleza con el pensamiento!. Sin embargo cuanto sufrimiento ha causado en la historia humana su uso inadecuado. Hemos terminado CONFUNDIENDO los mapas que construimos con el pensamiento, con el territorio que éste intenta retratar y esto ha sido y es, fuente permanente de CONFLICTOS y MALENTENDIDOS, con nosotros mismos y con los demás.

Ni las palabras, ni las ideas son la REALIDAD, aunque intenten retratarla con elocuencia. Palabras e ideas solo representan una OPINIÓN, VALORACIÓN o JUICIO sobre la realidad, NUNCA la REALIDAD misma. Por eso hablar y leer sobre la consciencia no implica vivirla. Solo hablar y leer sobre la consciencia nos genera la CONFUSIÓN de BUSCAR en el MAPA de la EXPERIENCIA lo que solo se encuentra en el TERRITORIO de la VIVENCIA.

Para aterrizar en el territorio de la CONSCIENCIA cuento con la ATENTA OBSERVACIÓN de lo que VIVO, presente a presente, SIN INTERVENIR, VALORAR ni ENJUICIAR. Esa observación nadie puede hacerla por mí, solo hablarme sobre su MAPA de lo que significa observar con atención.

Aunque el mapa sea muy atractivo lo REALMENTE IMPORTANTE reside en la experiencia viva de vivirse atento a la VIDA que FLUYE, de VIVIRSE ATENTO al PRESENTE.

¿El futuro existe solo si lo pensamos?

Somos en buena parte el fruto del condicionamiento de la educación que otras personas nos proporcionaron. Entre todos esos condicionamientos quizás el que más ha afectado a nuestra existencia es el del tiempo.

Desde pequeños aprendimos a condicionar el presente a nuestras metas, es decir al futuro. Para llegar a ser alguien en la vida, se nos enseñó, que debíamos estudiar una carrera que nos «preparase» para convertirnos en personas de valía, en profesionales competentes.

No solo aprendimos en esta dinámica que el valor no estaba en nosotros mismos, en lo que éramos, pues estaba condicionado a aquello que debíamos alcanzar, sino que aprendimos a «soñar» el futuro como algo que existe y que alberga el valor de la esperanza, por el cual podemos concebir un presente mejor que el actual. Ambas coordenadas realmente no existen en la realidad, solo existen en nuestras mentes. Si dejamos de pensar en el mañana, este «desaparece» pues nuestra mente deja de tenerlo en cuenta.

Si dejamos de cifrar «nuestras esperanzas» en el futuro, desaparece esta presión pues el futuro no existe como realidad que pueda presionarnos, el futuro «existe» solo si lo pensamos.

Realmente es muy desorientador para el modelo de vida que hemos vivido hasta ahora, aceptar que ni el pasado ni el futuro existen, que lo único que existe es el instante presente.

Aceptar que el pasado no existe, tiraría por la borda la creencia de que el ayer me «empuja» con sus culpas y asignaturas pendientes, pues me implicaría a aceptar que este solo existe en mi imaginación y que el sufrimiento o el placer que me proporciona el evocarlos solo es fruto de un espejismo, de la ilusión de imaginar cómo vivo algo que en realidad no existe.

Proyecto ¡Hazte Eco! divulgadores de la Atención al Presente

¡Ayúdanos a difundir la Práctica de la Atención al Presente!

Contamos con más de 15 mil usuarios inscritos en los cursos prácticos y GRATUITOS de la Atención al Presente, los cuales se han beneficiado con el método, miles de experiencias positivas y agradecimientos por parte de nuestros más de 100 mil usuarios alcanzados en las redes sociales.

PERO: ¡sabemos!, que aún no es suficiente, existen muchas personas que HOY pueden estar necesitando de nuestra ayuda para encontrar la paz, el sosiego y la salud que necesitan. Por ello lanzamos el Proyecto: ¡Ayúdanos a difundir! queremos llegar a la mayor cantidad de personas posible y que se puedan beneficiar con los cursos, libros, reflexiones, vídeos educativos, entre otros.

(TODO A COSTE CERO) Si deseas colaborarnos: FÓRMATE Y COMPARTE con todas las personas conocidas o no conocidas en tus redes sociales, ¡HAZTE ECO! habla con amigos y familiares sobre tus experiencias en la práctica de la Atención.

Curso Gratuito de 120 horas para la Formación de Voluntarios en Atención al Presente

Objetivos del curso: Formar a todas aquellas personas que deseen divulgar y reproducir los beneficios que produce La Práctica de La Atención al Presente.

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Proyectos Futuros

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Lanzamiento de Informe Científico

Proyecto ¡Ayúdanos a difundir la Atención al Presente!

Lanzamiento del Test 6.0 y nuevos Cursos