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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Esto de confundir los hechos reales con nuestra opinión sobre los hechos es algo que hacemos con más frecuencia de la que estamos dispuestos a aceptar. Hacemos eso sin darnos cuenta que lo estamos haciendo.

 

Estoy tranquilamente sentado en un banco en un hermoso parque observando todo lo que mi vista cubre y entre todo ello veo caer un niño que corría jugando por el césped muy cerca de un sendero de cemento transitado por sus padres y hermanos. En mi opinión, desde la distancia en que yo estaba, el niño se dio un tremendo golpe en el cráneo con el cemento. Los padres del niño no se agitan y veo correr a un señor que estaba unos metros más cerca del niño que lo que yo estaba. De hecho, el niño se levanta sólo y camina lentamente hacia sus padres. No ha pasado nada grave.

 

Eso mismo es lo que hacemos permanentemente respecto de lo que percibimos. Los hechos no se muestran siempre completos para nosotros como en el caso del ejemplo anterior en que no hubo consecuencias porque nos informamos de inmediato del hecho en su complitud. Reaccionamos de inmediato de acuerdo a nuestra primera interpretación de los hechos. Y, rara vez cuando ya hemos reaccionado, nos informamos más profundamente de la realidad y nos quedamos con nuestras ideas sobre los hechos.

 

Todo nuestro accionar, nuestros pensamientos, cómo nos sentimos, quedan condicionados por la interpretación primaria de los hechos. Y realmente no tenemos idea sobre los hechos reales. El resultado y sus consecuencias son que creamos una confusión no sólo dentro de nosotros mismos sino en todos los que reciben nuestros comentarios de los cuasi-hechos. Confusión que suele ser la fuente de la fragmentación y el sufrimiento personal y grupal.

 

Piénsalo seriamente! ¿No crees que eso nos pasas con más frecuencia de la que nos gustaría aceptar? ¿Te cuidas realmente de informarte completamente antes de decidir tu accionar y comentar con otros lo que has percibido de la realidad? ¿No te parece que esta es la causa de mucho de tu sufrimiento interior, de tu molestia con los demás, de tu enojo contra lo que ves en las autoridades y representantes? ¿No consideras que si no estás bien informado de los hechos, sea mejor abstenerte de sacar conclusiones para tu vida presente o de comentarlas a los demás?

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