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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Nacemos y lloramos por que nos han separado de lo que era todo un segundo antes. Habíamos vivido nueve meses en esa condición que la naturaleza sabiamente nos proporciona. Desde ese mismo instante empieza nuestra búsqueda de volver a esa inconsciencia que tan satisfactoria nos era. La vida independiente que empieza allí nos significa asumir gradualmente responsabilidades que son inseparables de la vida misma. Una de estas obligaciones es vivir en relación con el resto de la realidad.

 

Todos somos interdependientes. Cada uno es porque otros han sido. No son viables las vidas sin los demás.

 

En nuestro desarrollo inmediato nos empezamos a adaptar a la independencia material de los demás pero no así todavía a la independencia emocional. Empezamos a experimentar temores, deseos, apegos, agrados y desagrados a tal punto que exigimos la presencia y cercanía de los que he ido descubriendo. Y también a veces, la ausencia y distancia de los desconocidos o de los que, por alguna razón, nos desagradan. Estamos aprendiendo a reaccionar automáticamente frente a una realidad dependiendo de lo que nos sugiere y no de lo que realmente es.

 

Aprendimos a evaluar, juzgar, criticar y decidir si me acerco o me alejo de los demás. Y eso con el objetivo de privarme de los malos ratos que los demás me pueden producir.

 

Como consecuencia de ese desarrollo aprendimos también a compararnos con los demás con el claro objetivo adicional de competir para disminuir la inseguridad que experimentamos y que nacen de nuestros temores.

 

Todas nuestras actuaciones en la vida son el producto de lo que experimentamos interiormente, sean nuestras reacciones automáticas o intencionadas buscando un objetivo que nos motiva. La no racional separación de los demás obedece necesariamente a un motivo que tenemos la oportunidad de observar y sopesar en nuestro propio interior para ver si es o no compatible con una vida atenta y que apunta a una coherente relación con los demás.

 

La búsqueda de la soledad sólo puede ser interpretada como una resistencia a aceptar lo que la vida nos trae producto de nuestra propia ignorancia de lo que realmente somos.

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