Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Esteban Rojas

 

Cuando nuestra vida se separa de la atención al presente, se produce un desgarro en nuestra integridad. Nos llenamos de tiempo psicológico, dando paso a los sentimientos de temor y vacío existencial. Nos sentimos incompletos y comienza una desenfrenada búsqueda de ensueños que nos ayuden a compensar la necesidad de volver a estar completos. En ese entorno surgen los deseos.

 

Los deseos son mecanismos compensatorios de la necesidad. Mientras las necesidades solo se satisfacen en el presente, los deseos se alimentan de las compensaciones que tiñen el futuro con los colores del pasado. Los deseos, incapaces de generar satisfacción pues no son necesidades, son parte del sistema de la ilusión del tiempo. Pueden desencadenar placer pero jamás se completaran en un ciclo de satisfacción que nos permita evolucionar. Los deseos al igual que el tiempo crean encadenamiento y dependencia psicológica.

 

Centrarse en deseos crea dependencia, hacerlo en las necesidades es liberador. Detrás de los deseos hay tiempo. Detrás de los deseos está el vaivén del péndulo que nos lleva a vivir soñando la ilusión de los temores del pasado con el espejismo de compensarlos en el futuro. Desde este sistema ilusorio no es posible alcanzar soluciones reales.

 

En este sistema anida el drama de la separación del hombre con su propia vida. Una separación que es fuente de la violencia interna que sostiene los ciclos destructivos de aquellos que viven sus vidas atrapados en la ansiedad del tiempo.

 

Un saludo                    

 

Esteban

 

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