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#Preguntas para #autobservarme y #aprender de mí.

La paz es un lujo fuera de alcance para quien vive divagando

Contribución de Isabel Hernández Negrin de Las Palmas de Gran Canaria, España

Si sabes lo que es vivir divagando, sabrás que es un estado muy habitual para casi cualquier persona. Lo reconocerás fácilmente. Revive las veces que vas en el autobús y tu cabeza se desconecta de lo que pasa fuera y te quedas viendo tu propia película hasta que miras al exterior sobresaltado a comprobar si te saltaste tu parada. Eso pasa en cualquier situación, como al conducir, al caminar, al charlar, al leer y despistarse, viendo la TV, cuando estamos muy preocupados y no paramos de darle vueltas a algo… Todo es divagar sin rumbo.

¿Te has dado cuenta de que tras mucho rato así parece que la cabeza está atontada o incluso duele? ¿Te has dado cuenta de que muchas veces quedas tenso en el cuello, hombros o cabeza tras estar divagando mucho? ¿Cómo te queda el cuerpo? ¿Y te has dado cuenta de que esos pensamientos influyen en tus emociones? Muchas veces te llevan a sentimientos negativos que duran y no te das cuenta del origen de ese estado de ánimo.

La divagación, ese vagabundear del pensamiento, no produce nada de paz. Pero sí que experimentarás paz cada vez que seas capaz de ser consciente de que estás divagando. Hazlo. Date cuenta de tu divagación y da gracias por haber caído en cuenta de que estabas divagando. Permanece unos segundo agradeciendo sin palabras esa caída en cuenta, sin pensar en nada. Verás lo bien que te sienta.

Sigue practicando a lo largo del día. Darse cuenta es muy saludable y trae paz.