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#Preguntas para #autobservarme y #aprender de mí.

¿La diferencia entre reaccionar y responder?

Contribución de Isabel Hernández Negrin de Las Palmas de Gran Canaria, España

Había una vez un filósofo que daba una de sus conferencias. Al finalizar, cuando casi iba saliendo del lugar, un hombre que visiblemente enojado se abría paso entre el público, le increpó diciéndole que sus charlas no servían para nada más que para agrandar su ego. El filósofo lo escuchó y lo miro a los ojos y le respondió con honestidad que no estaba seguro, que lo indagaría más tarde. El hombre que lo increpó quedó algo desconcertado.

En esta anécdota ¿Cuál es la reacción y cuál es la respuesta?

Las reacciones tienen mucho de defensivo, de origen desconocido, muchas son agresivas, a veces os salvan de peligros. Pero lo peligros no son necesariamente reales y simplemente nos salen como un exabrupto incontrolado que lanzamos para defender la idea que tenemos de nosotros mismos. Cuando alguien daña nuestra imagen, reaccionamos como el calamar dispara la tinta para escabullirse en la confusión.

Las respuestas, sin embargo, son algo más pausado. Uno se toma tiempo para saborear lo que le pasa por dentro ante una situación. No salta a la primera, ni a la segunda. Si uno atiende a lo que está sucediendo, la reacción no tiene cabida, porque uno no está culpando a nadie de haberle ofendido. Uno puede ser ecuánime y no ser presa de una montaña rusa de emociones alocadas y egocéntricas.

Las reacciones son muy sencillas de reconocer. Todo el día estamos reaccionando: a una palabra, a una mirada, a un comentario, a una acción… No lo pensamos, sólo nos sale. Nos sale el lamentarnos, insultar, criticar, envidiar, sentir celos, despreciar, justificar, etc., etc. Todo eso son reacciones. Las conocemos bien. Nos cuesta no reaccionar como lo hacemos.

Las respuestas nos resultan mucho más desconocidas. Exigen un esfuerzo de observación honesta y desapasionada. Exigen no estar apegado a creencias sobre uno (soy listo, bueno, responsable, muy comprensivo, el mejor trabajador, inteligente, …) y sí a estar dispuesto a observar sin juicios y a aprender de cada momento aceptando descubrir todo tipo de cosas sobre uno mismo, con buen humor.

Y tú ¿reaccionas o respondes? Fíjate bien, no te precipites!