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¿La autobservación comienza aprendiendo a escuchar?

Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

Si quieres reparar un artefacto defectuoso en tu hogar debes comenzar por observar piezas y partes y, de ser posible, escucharlo para poder determinar el origen de un ruido extraño o en qué momento deja de operar convenientemente.

Con frecuencia nuestras vidas alcanzan ese estado de “mal funcionamiento” porque reaccionamos malamente a la realidad que enfrentamos, nos asaltan pensamientos compulsivos o repetitivos, deseamos con ansiedad que se produzca algo en nuestras vidas, no nos atrevemos a tomar decisiones que son importantes y otras condiciones en que llegamos a perder la armonía y nuestro sosiego. Nuestras actuaciones se transforman en actitudes incoherentes y dañinas para nosotros mismos y para los demás.

Cuando “funcionamos mal” en la vida no existen responsabilidades externas a nosotros. La vida es dura y muchas veces dolorosa. No podemas desconocer esa realidad. Por tanto, la responsabilidad de nuestro “buen funcionamiento” es nuestra. La vida debe vivirse en armonía, coherencia y sosiego. De otro modo, es cualquier cosa menos vida. Todos sin excepción podemos dar testimonio que la vida sin esos tres elementos es una vida perdida en el sufrimiento.

En esas circunstancias, como buenos artesanos de una buena vida, debemos autobservarnos para descubrir qué nos pasa, qué anda mal con nosotros. Y esa autobservación requiere silencio interior para podernos escuchar qué hacemos, sentimos o pensamos cuando la vida nos trae desafíos. Esto sucede más frecuentemente de lo que se imagina. Todo lo que percibimos momento a momento desde nuestro interior o desde el exterior de nosotros es sometido a nuestro escrutinio. Lea las siguientes palabras que escribiré y autobsérvese para determinar su escrutinio inmediato. (Ésta es una práctica recomendada de autobservación).

Agua, miel, incendio, mariposa, cuchillo, cascada, basura, metralleta, negro, poema, viento, amor, osezno, aluvión, dinero.

Ud. ha escuchado en silencio su voz interior. Su pensamiento al “escuchar” estas palabras alimentó a su sistema emocional y es posible que en todas ellas haya sentido una emoción positiva o una negativa que sólo Ud. podría explicarse. Ese proceso es Ud. escuchándose.

Desde el exterior recibe también enorme cantidad de sensaciones que traen su propio mensaje frente al cual Ud. reacciona de múltiples maneras posibles. Potencialmente disponemos de tiempo para observar nuestra reacción antes de actuar según lo que automáticamente nace en nuestro interior. Nuestra autobservación hace posible que nosotros pongamos atención a la reacción automática que invita a la acción. Eso es escuchar, poner atención a lo que nos llega desde el exterior a fin de decidir la forma de reacción que tendremos.

El sólo hecho de observar y determinar cuál es nuestra potencial reacción automática ante las realidades de la vida no sólo hace posible que evitemos cada vez que se nos presenten reacciones negativas y desagradables para nosotros mismos y para los demás. Adicionalmente a ello veremos disminuir la fuerza y frecuencia de nuestras reacciones reñidas con la armonía, la coherencia y la paz.