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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

 

Para ilustrar esta pregunta, he elegido este cuento sufí:

Dos esclavos

Un sultán iba cabalgando por las calles de Estambul, rodeado de cortesanos y soldados. Todos los habitantes de la ciudad habían salido de sus casas para verle.

Al pasar, todo el mundo le hacía una reverencia. Todos, menos un derviche harapiento.

El sultán detuvo la procesión e hizo que trajeran al derviche ante él. Exigió saber por qué no se había inclinado como los demás.

El derviche contestó:

– Que toda esa gente se incline ante ti significa que todos ellos anhelan lo que tú tienes: dinero, poder, posición social. Gracias a Dios, esas cosas ya no significan nada para mí. Así pues, ¿por qué habría de inclinarme ante ti, si tengo dos esclavos que son tus señores?

La muchedumbre contuvo la respiración y el sultán se puso blanco de cólera.

– ¿Qué quieres decir? –gritó—.

– Mis dos esclavos, que son tus maestros, son la ira y la codicia

–dijo el derviche tranquilamente—.

Dándose cuenta de que lo que había escuchado era cierto, el sultán se inclinó ante el derviche.

Cuento aportado por contarcuentos.com

 

Este cuento acaba bien, pero en la realidad es difícil que el que acumula, sea sultán o un sencillo humano de nuestros días, tenga una comprensión tan fulminante de su conducta.

Aquel que acumula ¿lo hace por gusto? ¿sin darse cuenta? ¿por los hijos y por la familia? Si somos honestos,  podemos advertir que lo hacemos por un miedo enfermizo. Y eso solo lleva a aislarte de los demás por desconfianza, por intuir que les atrae lo que tú tienes.

La acumulación te hace sentir vulnerable, después de todo. El derviche del cuento era el único que no se enganchaba a deseos de acumulación (dinero, prestigio, poder, relaciones, etc.) y eso lo hacía libre de no inclinarse ante esa tentación.

La acumulación toma forma de codicia y se disimula en el lenguaje con mil palabras con las que se pretende justificar.  Pero a mí me parece una versión de enfermedad, producida por el temor a la muerte.  En fin ¿crees tú que la enfermedad de la acumulación… nos empobrece?