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#Preguntas para #autobservarme y #aprender de mí.

¿Existe paz fuera de uno mismo?

Comentario Isabel Hernández Negrín. España

Siempre es más sencillo reclamar que haya paz entre los pueblos, las naciones, las religiones, las personas, los aficionados al futbol, los vecinos del edificio, etc. En el fuero interno sabemos que eso no va a ningún sitio. Que todos seguirán a la gresca, cada uno sentado sobre sus intereses egocéntricos, defendiendo sus pequeñas posiciones, sus pequeñas ideas y sus asustadas emociones que no hacen otra cosa que defender lo que sienten como su seguridad.

No importa que, visto de lejos, las situaciones sean de lo más absurdas. Eso es algo muy frecuente. Sin embargo, hay otras maneras de vivir diferentes de la defensa a ultranza de la propia seguridad. ¿Cómo es que es tan difícil?

¿No será que todos nos sentimos fácilmente frágiles, fácilmente ofendidos o humillados, fácilmente despreciados, fácilmente rechazados? ¿Qué nos mueve a sentirnos así, tan vulnerables y defensivos? Pues que estamos llenos de miedos – al rechazo, a la enfermedad, a sufrir, a morir- que invertimos casi toda la energía en eso, en defendernos y queda muy poquita para la paz.

Y cuando hay lucha dentro de uno ¿acaso puede haber paz dentro? Pues no. Por eso nos parece que habrá que buscarla fuera, porque dentro, dentro, parece que no está. Parece lógico pensarlo, desde ese prisma de la defensividad.

Por un momento, siente que no tienes que defenderte, que no has de proteger nada; ni tu imagen, ni tu vida, ni tu familia, ni tienes que quedar mejor que nadie, nada de nada. Atrévete a sentirlo ahora mismo. Cierra los ojos y hazlo.

Ahora, si lo has hecho, guarda dentro de ti esa sensación. A lo largo del día recuérdala dentro de ti. Recuerda solo la sensación calma de no tener que defender nada. Siente tu pecho, tu respiración, tu cuerpo calmos. Repítelo a lo largo del día. Te harás bien!