Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Comentario de José Parés Pérez. Concepción, Chile

 

Si nos dejamos llevar intencionalmente por un deseo, podremos observar que muy pronto seremos atacados por otro. La verdad es que muchas veces nuestro estilo de vida se ha tornado en ceder permanentemente a los deseos. Es cierto que respetamos nuestras obligaciones y atendemos nuestras necesidades. Pero tras ello suelen aparecer deseos, que si bien pueden ser sanos y a nuestro alcance al comienzo, se pueden convertir en un vendaval si no estamos atentos a la vida.

 

Mucho de lo que conocemos como vicios, aficiones, adicciones, provienen de allí. Es decir, fueron simples deseos inicialmente y hoy ya no los podemos dominar y por el contrario, nos dominan a nosotros.

 

 Debemos permanecer muy atentos toda vez que, en paralelo con una situación estresante en el trabajo, en el hogar, en los negocios o en las relaciones sentimos, no una necesidad de relajación sino un deseo de relajación puesto que no sabemos de qué manera debemos resolver el estrés. Estamos convencidos por nuestra ignorancia que ante situaciones de estrés la relajación es una necesidad. No es así, ante el estrés es necesaria la autobservación, la atención intencionada a la vida, a lo que estamos viviendo, a lo que nos está pasando, a lo que estamos haciendo, sintiendo o pensando. El culpable del estrés no está fuera de nosotros, somos nosotros mismos. Por tanto, no podemos irnos en búsqueda de distracción y dejar que la mochila de oscuras y malas decisiones personales siga afectándonos mientras nosotros nos distraemos.

 

Relajarse frente al estrés es una irresponsabilidad y si lo hacemos no sólo no resolveremos el problema sino que nos meteremos probablemente en un vendaval de deseos no satisfechos.

 

El resultado final del ceder a deseos sin poner atención al propio deseo y a consecuencias futuras potenciales, una vida destruida o al menos descontrolada. Debemos cuidarnos de diferenciar claramente deseos de necesidades y en caso de tratarse de un deseo, actuar sabiamente poniendo intencionada atención a nuestras decisiones.

 

Vivir el presente no significa hacer lo que se nos antoje; la mirada humana cubre a mi y a todos. Si yo soy todo lo que veo, estoy ciego.

 

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