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Preguntas para autobservarme y aprender de mí.

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

 

Han quedado totalmente obsoletas todas las formas pasadas de medir el grado de inteligencia que presentamos los seres humanos. La capacidad mental de que disponemos tiene tantos tipos de manifestaciones que si se quiere desarrollar una escala para clasificarnos dudo mucho que llegaríamos a un acuerdo sobre cual es la mejor forma de hacerlo.

 

Como cada uno de nosotros enfrentamos el universo a nuestra propia manera, no queda más que medir sólo la intensidad de la intención con que pone atención a lo que sea que la persona decida que es lo suyo.

 

No me pueden medir con números si vibro con la desigualdad entre los seres humanos. No me midan con mi perfección en las actividades físicas si vibro con estudiar la materia en su más íntima naturaleza. Si me gusta la vida sibarita y el conversar mucho, no me mida en mi capacidad artística. Si estoy frecuentemente interesado por mi mundo interior, no me mida en mi capacidad para relacionarme.

 

No cabe duda que en todos los casos predominaría la intensidad de nuestra intención para poner atención a lo que vivimos en cada momento. No importa para qué parecemos estar dotados por este complejo universo del que formamos parte temporalmente. La profunda inteligencia se mide en aquello que he descubierto que es lo importante para hacer plena mi vida. La manifestación de la inteligencia es saber disfrutar de mis capacidades para hacer mi vida llevadera aceptando lo que la vida me presenta.

 

No importa a qué nos dediquemos en la vida si lo hacemos con satisfacción y alegría aun dentro de las limitaciones con que la realidad nos ha dotado. De lo contrario no he elegido inteligentemente mi actividad.

 

Está comprobado por la ciencia que la profunda inteligencia aquí mencionada te lleva a entender lo que esencialmente somos y a practicar el verdadero AMOR con todos y nacido del AMOR a ti mismo porque te has atendido en la vida; estuviste presente en tu vida, sin importar el tiempo en que lo hayas hecho.

 

Todo camino puede ser andado si lo descubro inteligentemente.