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Atiéndase, por favor!

Contribución de Isabel Hernández Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, España

A todos nos han dicho “Atiende”. Siempre se trata de atender a algo que está fuera de nosotros. Atiende al profesor, atiende por donde caminas, atiende, que te pueden robar, atiende a lo que te digo… todo a lo que hay que atender está en el exterior. Por eso resulta un tanto extraño que nos digan “Atiéndase”. Creo que no sabríamos a donde mirar, porque estamos habituados a atender a algo que entra por la vista, el oído, el gusto… en fin, por los llamados 5 sentidos.

Sin embargo, hay otros sentidos que no traen señales del exterior, sino del interior. Todos tienen nombres poco conocidos: cenestesia, quinestesia o interocepción o propiocepción. Total, se trata de la percepción de lo que pasa dentro de nuestro cuerpo, en nuestro cuerpo y que son señales acerca de muchas cosas que nos pasan y que nos llevan a actuar de cierta forma. Gracias a esos sentidos sabemos de nuestros sentimientos, pensamientos, actitudes, impulsos, estados de ánimo, vitalidad, estado mental, etc.

Así que “atiéndase” viene a decir que nos percibamos a nosotros, a todo ese mundo al que casi  no prestamos atención, pero que es el que nos conduce en la vida. Mientras no lo conozcamos, mientras no aprendamos a escuchar nuestro cuerpo y las señales que envía, seremos ignorantes de lo que nos pasa, de por qué estoy triste o eufórico, enfadado o amistoso, egoísta o generoso. Es como no saber leer tu propio idioma. Imagina que vas por las calles llenas de carteles anunciando cosas, nombrando negocios, advirtiendo sobre el tráfico y tú no entiendes nada. No comprendes su idioma y no sabes ni la mitad de lo que pasa.

Eso sucede con la propia vida si uno no presta atención a sí mismo con el objetivo de aprender ese lenguaje y empaparse de él para poder intimar con uno mismo igual que tienes un mejor amigo.

Atiéndase, por favor!