2013/3 La atención al presente y la higiene mental

El Gran Juego de la Vida Atenta

 

Voluntariado de Isabel Hernández Negrín y José Esteban Rojas

Plan teórico practico de “promoción de la atención voluntaria al presente”

Centro socio sanitario del Pino. Planta 11.

Las Palmas de Gran Canarias- España

 

2013 Marzo

La atención  al presente y la higiene mental

Es importante aclarar que el enfoque de nuestro proyecto sobre la atención al presente es como recurso de higiene mental. Como vía para contribuir a la salud personal y social.  No buscamos la trascendencia, ni la devoción. La atención es un recurso que nos proporcionó la naturaleza y cada cual puede asumirlo con libertad. En nuestro caso nos centramos en la higiene. Y para difundir nuestra contribución buscamos un lenguaje sencillo que se ajuste a las sensaciones que experimentamos corporalmente; un lenguaje orientado a la acción y a la experiencia.

Imaginamos a la atención al presente, como recurso de higiene mental, incorporado en la vida cotidiana, de las personas, las familias, las empresas, la comunidades vecinales, los centros de enseñanza, los centros de salud, las administraciones, los servicios públicos y todos los escenarios del desempeño de  la vida humana. Imaginamos a la atención al presente, como recurso de higiene mental personal, tratado con la misma importancia con la que reivindicamos diariamente el cepillarnos los dientes. Imaginamos a la atención al presente, como recurso de higiene social, tratado con la misma importancia con la que reivindicamos al respeto como conducta social.

El soporte personal para asumir la atención al presente en nuestra vida diaria es la intención;  una atención que surge del esfuerzo y de la responsabilidad con la vida. Y lo es por que de ella deriva nuestro sosiego. El que nos afecta personalmente y a través de nosotros a los demás.

Raramente estamos atentos a nuestra presencia, lo que nos lleva a vivir arrastrados por la ruidosa divagación. Por ello pasamos la vida acompañados de un ruido de fondo producido por nuestros pensamientos involuntarios.  La dolorosa incomodidad que nos produce éste ruido nos afecta y condiciona tanto mental como emocionalmente, predisponiéndonos a vivir de forma conflictiva  las situaciones que se nos presentan en la vida cotidiana.  La alteración que nos produce este ruido perturbador es fuente de infelicidad y sufrimiento.  Perdemos energía; flexibilidad; tendemos a ver las cosas negativamente; nos enojamos fácilmente y perdemos habilidad para manejar los retos de la vida. Lo dicho escenifica nuestra responsabilidad para vivir atentos a lo que vivimos.

Practicar la higiene mental de vivir atentos intencionadamente al presente es una responsabilidad personal con la propia higiene.