2012/12 Dos trabajos sobre la atención plena y la percepción de los niños oncológicos de las unidades de cuidados intensivos

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Esta distinción, entregada por la Escuela de Ciencias de la Salud y el Colegio de Enfermería, con la colaboración de la familia Escanero Gella y la Fundación Index, respalda a jóvenes comprometidos en el cuidado de la salud de las personas más desfavorecidas

(Zaragoza, miércoles 19 de diciembre de 2012). Dos investigaciones sobre la atención plena en los profesionales sanitarios y sobre cómo viven los niños oncológicos su paso por la unidad de cuidados intensivos pediátricos comparten el primer premio en la quinta edición del premio Elena Escanero Gella de Investigación en Cuidados de Salud, convocado por la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza y el Colegio de Enfermería de Zaragoza, con la colaboración de la familia Escanero Gella y la Fundación Index con el objetivo de incentivar la investigación en el ámbitos de los cuidados de salud.

 “Atención plena en los profesionales sanitarios del sector 3 urbano del Servicio Aragonés de Salud” es un trabajo de Fernando Urcola Pardo, Máster en Ciencias de la Enfermería de la Universidad de Zaragoza. La atención plena, o mindfulness, es una cualidad de la conciencia que se puede definir como mantener viva la atención de uno focalizada en la realidad presente. Las terapias basadas en la atención plena han mostrado su efectividad tanto en la mejora de síntomas de población clínica como de la actividad laboral entre los profesionales sanitarios ya que a mayor atención plena o mindfullness, menos errores en los trabajos de los profesionales enfermeros y médicos.

Este estudio ha medido la atención plena de enfermeras y médicos de atención primaria de este sector sanitario analizando, además, en las enfermeras la calidad del cuidado percibido por su impacto en la seguridad y el bienestar de los pacientes. La percepción de la calidad de los cuidados de las enfermeras influye, además de en la seguridad clínica, en el bienestar de los pacientes (confort, no dolor, escucha activa, serenidad, confianza) y, según el estudio, esta es mayor en las enfermeras veteranas, posiblemente por la experiencia que aporta la relación personalizada.

Por su parte, Sara Alcon Nájera, Máster en Cuidados Críticos por la Universidad Rey Juan Carlos, ha analizado “¿Cómo viven los niños oncológicos su paso por la UCIP?”. Este trabajo pone de manifiesto que la tecnología tiende a empañar el valor del cuidado continuo y de calidad, que implica estar con y pendiente de los pacientes, y las enfermeras deben combinar la dedicación clínica con la dedicación para el bienestar de los niños.

En este sentido, la investigación concluye que el espacio pequeño, el aislamiento y los ruidos infunden a los niños oncológicos ansiedad, depresión, estrés y temor o miedo y recomienda que en la práctica clínica se intenten controlar estos factores y, al mismo tiempo, fomentar actividades lúdicas y dar más relevancia al componente humano, que habitualmente se relega a un segundo plano frente al tecnológico.